Cómo diferenciar NEUMONÍA y BRONQUITIS + 6 tips para evitarla en personas mayores

¿Qué es la bronquitis?

Es la inflamación de los bronquios, que son las conexiones entre los pulmones y la tráquea. En la bronquitis, los bronquios se cubren de mucosidad impidiendo que el aire circule de forma natural. Esto provoca dificultad a la hora de respirar y un sonido agudo. Formando parte de estos bronquios están los alvéolos, cuya función es intercambiar el dióxido de carbono y el oxígeno.

La bronquitis no tiene nada que ver con el resfriado, que está provocado por un virus, y que afecta a las cavidades nasales y a la faringe. Existen varios tipos, siendo el más común el causado por lesiones físicas, principalmente provocadas por el humo, tabaco o polvo.

Síntomas de la bronquitis

Los síntomas de la bronquitis son parecidos a los de la gripe, como fiebre, mucosidad en exceso o tos seca. La gran diferencia respecto a los síntomas de una gripe común son la dificultad al respirar, presión en el pecho y ese sonido agudo tan característico llamado sibilancia.

Tratamiento para la bronquitis

Como la causa es vírica, la mayoría de veces no suelen ser necesarios antibióticos porque son ineficaces. Por lo general, sólo se tratan los síntomas mientras el sistema inmunitario hace su trabajo y elimina el virus. Para la fiebre se suelen utilizar antitérmicos, como el paracetamol y medicamentos para la tos.

Además de ellos es recomendable beber muchos líquidos que provoquen la disolución del moco para su expulsión. También se pueden consumir caramelos de miel que calmen la irritación de la garganta.

¿Qué es la neumonía?

La neumonía, sin embargo, es una infección que afecta al pulmón, provocada por pequeños organismos como bacterias, virus u hongos en el interior de los alvéolos. Esta infección provoca un daño en los pulmones que es detectable mediante una radiografía.

Síntomas de la neumonía

Los síntomas suelen manifestarse mediante dolor en el tórax, fiebre alta y tos con expectoración (flemas), a veces incluso sangre. También puede causar cansancio, dolor de los músculos y dolor de cabeza.

Tratamiento de la neumonía

El tratamiento básico es el uso de antibióticos o si es producida por un proceso gripal, la utilización de antivirales. También tratamiento para la tos y antifebriles/analgésicos.

 

6 Consejos para prevenir bronquitis y neumonía en personas mayores

Prevenir los efectos de la neumonía en ancianos es muy importante, por eso, conocer algunos consejos para el día a día pueden ser eficaces con este fin, es una manera de lograrlo y prevenir el contagio o la infección.

· Higiene: lavarse las manos para evitar estar en contacto con los gérmenes e incluso ponerse mascarillas, para evitar la transmisión por las partículas de aire.

· Correcta alimentación: una persona mayor desnutrida tiene su sistema inmunitario debilitado y es más propenso a sufrir cualquier tipo de infección. Por eso es muy importante que la persona no tenga ninguna carencia nutritiva. Además es muy importante consumir suficiente cantidad de líquidos, como agua, infusiones y sopas.

· No fumar: el tabaco es otro de los factores de neumonía en ancianos, por lo que evitar este hábito tan nocivo, también será positivo en este aspecto.

· Vacunarse: tanto con la vacuna antigripal (para reducir la incidencia de la gripe) como la vacuna contra el neumococo.

· Mantener una buena higiene bucal: la higiene bucal y el cuidado de las piezas dentales es un factor esencial para evitar la neumonía en los ancianos. Cualquier infección que se produzca en la boca, debilita el sistema inmunitario con riesgo de que la infección se extienda al tracto respiratorio superior.

· Mantener una postura correcta en la alimentación: es importante que el anciano coma siempre sentado, incluso si es en cama, elevar al máximo su punto de apoyo en la espalda para que quede sentado. De este modo se facilita la deglución y se puede evitar una infección en los pulmones.

 

Es importante acudir al médico cuando se presenten los síntomas anteriormente descritos, para un correcto diagnóstico y seguimiento, sobre todo en el caso de personas mayores, ya que a veces es más difícil la detección.

 

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