La terapia con perros en personas mayores o con demencia, trae consigo una interesante serie de beneficios. ¡Te los contamos!

¿Qué es la terapia con perros?

Es una terapia no farmacológica utilizada en personas mayores o con alguna demencia. Según los expertos, esta intervención puede producir una mejora física, psicológica, cognitiva o social.

Dirigida a personas con interés pasado o afecto hacia los animales.

Es fundamental que los destinatarios de esta intervención hayan sentido o sientan afecto por los animales. Además deberán estar interesados en participar en ella. Por supuesto si la persona tiene miedo a los perros, alergia o no quiere participar no serán destinatarios.

Para todas ellas, la terapia con perros para ancianos puede ser muy beneficiosa, pues pueden recuperar la sonrisa perdida tantos años atrás.

Y es que un perro bien entrenado es un animal que se hará querer rápidamente, pero además, ayudará a las personas a mostrarse más abiertas, más sociales. Es increíble lo mucho que puede cambiar su rostro cuando están acompañadas de un peludo tan amigable como es el perro. Con esta alegría renovada, es fácil que interaccionen entre ellos, que mantengan conversaciones reales y que, sin darse cuenta, trabajen algo tan sencillo para nosotros como lo es la manipulación, la destreza o la comunicación.

Objetivos principales de la realización de terapias con perros

  • Fomentar la actividad física.
  • Trabajar la estimulación cognitiva y sensorial.
  • Favorecer la expresión de emociones y paliar el sentimiento de soledad.
  • Reforzar la comunicación afectiva y lúdica.
  • Promover el tiempo de ocio, el uso de la conversación y la activación de la memoria.

Beneficios de las intervenciones asistidas con perros para las personas mayores

Son muchos los beneficios que obtienen las personas mayores que participan del trabajo terapéutico con perros:

  • Mejora de la autoestima: los perros demuestran su afecto sin importar la edad, la salud o la personalidad de la persona ayudando a paliar el sentimiento de soledad.
  • Mejora del estado de ánimo: cuando se hace este tipo de terapia se observan mejoras notables en el estado de ánimo de las personas de la tercera edad que viven en una residencia.
  • Atracción del interés: los movimientos y el juego del perro atraen la atención y despiertan el interés de la persona mayor.
  • Reducción del estrés y disminución de la presión arterial: las personas que viven solas, y que en ocasiones los hijos viven fuera, a menudo echan de menos el contacto cariñoso. El contacto físico con el animal: acariciar, tocar o abrazar, ayuda a reducir el estrés y disminuir la presión arterial.
  • Estimulación de la mente: una mascota atrae la atención y proporciona estimulación mental a través de los sentidos de la vista, el tacto, el olfato y el oído.
  • Activación de la memoria: tener contacto con una mascota puede traer recuerdos de viejos tiempos, y esto activa la memoria de las personas mayores.
  • Fomento de la actividad física: el contacto con un perro es una oportunidad para poder jugar y mostrar las habilidades físicas de la persona mayor pasando un rato divertido.
  • Estimulación social: los perros han demostrado en varias ocasiones que facilitan el contacto social y esto puede ser útil para las personas mayores que viven solas, mejorando también la relación con vecinos, etc.
  • Fomento del buen humor: un perro siempre hará algo extraño o divertido y provocará sonrisas en aquellas personas que hace tiempo que no las tienen ayudando así a superar la depresión.
  • Menos medicación: los animales de compañía están considerados como una medicina preventiva. Su cuidado y el afecto hacia ellos promueven la salud y prolongan la vida.
  • Aumento del sentimiento de responsabilidad: la terapia con perros da la oportunidad de responsabilizarse de un trabajo propio y sentirse útiles para ellos.

No es de extrañar que la terapia con perros esté tan bien documentada: se estima que hay miles de experiencias y casos clínicos exitosos con ancianos que sufren bloqueos emocionales.

Es por ello que los ancianos que tienen más problemas pueden volver a tener el rostro iluminado cuando un simpático perro se planta delante de ellos. Así, se sienten más animados para seguir adelante, lo cual es muy, muy positivo.

Y vosotros, ¿habéis vivido experiencias con personas mayores que reciben terapia con perros? ¡Cuéntanos tu historia!

 

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