¿Qué es el Síndrome del cuidador quemado? Te recomendamos 10 tips para evitarlo

Síndrome del cuidador quemado, ¿qué es?

En este post queremos hablaros del síndrome del cuidador. La tarea de cuidar a una persona con dependencia puede conllevar mucho esfuerzo, lo que puede acabar en un agotamiento por parte del cuidador.

El síndrome del cuidador quemado, es el estado de agotamiento físico y mental que sufren las personas que cuidan, de forma continuada y durante largos plazos de tiempo.

Es una realidad que cuidar de una persona dependiente puede resultar duro y más si se trata de una persona mayor. El cuidador se enfrenta a la responsabilidad de cubrir necesidades que se vuelven cada vez más exigentes y abrumadoras, con el factor añadido de que pese a sus esfuerzos el estado de salud de la persona mayor se va deteriorando gradualmente.

Esta situación de estrés prolongado resulta ser muy dañina para el cuidador, experimentando un profundo sentimiento de frustración y pudiendo desembocar en una grave depresión.

Este síndrome, que pudiera parecer poco común, lo padecen un 85% de los cuidadores. Es por eso que se debe vigilar muy de cerca pues es probable que conozcamos a una persona cercana a nosotros que lo sufra.

Cuidador quemado y sus síntomas más alarmantes

Los siguientes síntomas son fruto de la carga que sufre el cuidador al sentir que la persona que está a su cargo depende de él o ella, e intentar lidiar este sentimiento con responsabilidades laborables e inclusive familiares:

  • Ansiedad y depresión.
  • Sensación de cansancio y agotamiento.
  • Falta de sueño.
  • Dolores de cabeza o nuca.
  • Reacción exagerada ante pequeñas molestias.
  • Problemas de salud que antes no sufría o empeoramiento de antiguas dolencias.
  • Problemas de concentración.
  • Resentimiento hacia los que le rodean.
  • Disminución de sus actividades de ocio.
  • Abandono de sus relaciones sociales.
  • Tristeza, frecuentes ganas de llorar o de huir.
  • Fatiga, pérdida de energía.
  • Pérdida del apetito.
  • Falta de interés por las cosas.
  • Descuido de sus propias necesidades y del cuidado de su aspecto personal.
  • Tendencia a centrar toda su vida en torno a la persona que cuida.
  • Problemas para relajarse.
  • Impaciencia e irritabilidad.
  • Sensación de impotencia y falta de esperanza.

Reconocer los signos del estrés de la persona que cuida de ancianos es imprescindible para prevenir el agotamiento del cuidador. Es básico ser consciente de que un cuidador quemado no va a poder realizar su tarea en perfectas condiciones, por lo que la familia debe velar por cuidar al cuidador de enfermos como parte indispensable para mantener el buen estado físico y mental del cuidador y la eficacia de su labor en el cuidado del anciano.

 

10 Consejos básicos para prevenir el síndrome del cuidador quemado

En SU SALUD EN CASA somos especialistas en el cuidado de personas mayores y dependientes. Nuestra experiencia en el cuidado de ancianos nos permite ofrecer una serie de consejos básicos para prevenir el síndrome del cuidador quemado destinados a cuidadores o familiares que desempeñan la labor de cuidar de personas enfermas, mayores y/o dependientes.

1º. Para cuidar bien a los demás, primero debes cuidarte a ti mismo

Es esencial que comas bien, que duermas las suficientes horas para descansar y que practiques algún ejercicio físico que te permita desprenderte de estrés acumulado. Si tienes algún problema de salud, cuídate tú también y no te abandones, ya que eso te haría perder fuerzas e incrementaría tu agotamiento.

2º. Pide ayuda y colaboración para cuidar al familiar enfermo

No soportes toda la carga del cuidado, en ocasiones el agotamiento viene originado porque el cuidado del dependiente lo lleva a cabo una sola persona. Pedir ayuda tanto a familiares como a empresas como Su Salud en Casa que puedan aligerar el peso de trabajo es imprescindible.

Debes ser consciente de que no puedes realizar el cuidado del enfermo tú solo, de forma continuada y a largo plazo. Aprende a delegar, habla con el resto de familiares para que todos se involucren en la responsabilidad del cuidado del anciano estableciendo diferentes turnos. Otra opción consiste en dividir las tareas, una personas puede atender al cuidado del anciano, otra encargarse de las citas médicas y adquisición de los medicamentos, otra llevar las cuentas y finanzas del enfermo y otra encargarse de la provisión de alimentos y gestión de los recados.

3º. Fomenta la autonomía del dependiente

En la medida que la persona a la que se esté cuidando pueda realizar actividades por sí mismo, es necesario tratar que las realice por sí mismo. Esto será beneficioso tanto para el cuidador como para la persona dependiente. Permitirás mejorar su autonomía, sintiéndose más seguro al momento de realizarlas, y será un gran soporte para el cuidador o familiar.

4º. Busca información de atención domiciliaria, como SU SALUD EN CASA

No siempre es posible conseguir que todos los miembros de la familia se involucren en el cuidado de personas mayores o dependientes. Si estás solo, no te desesperes. Acude a un servicio de atención domiciliariacomo  SU SALUD EN CASA. Podrás concertar el servicio de cuidador, según el horario y necesidades que prefieras, con lo que tendrás tiempo para descansar y recargarte de energía para volver a cuidar a tu familiar cuando sea necesario. Nunca debes sentirte culpable por solicitar ayuda, recuerda la regla de oro: si tú no te cuidas no estarás en condiciones de cuidar a tu ser querido.

5º. Dedícate diariamente algunas horas para ti

Incentívate con actividades que supongan una distracción y contrarrestar así el desgaste que conlleva cuidar a una persona. El deporte es uno de los mejores mecanismos para combatir el estrés. Tiene un valor preventivo y terapéutico para la depresión y la ansiedad. Además, mejora la conciliación del sueño.

Encuentra el momento de dedicar algunas horas para hacer este tipo de actividades que te resulten gratificantes, sal a dar un paseo al aire libre, realiza alguna actividad de ocio, cuida tu aspecto personal, date un baño placentero o dedica unos minutos a practicar ejercicios de relajación o meditación. Incluso si cuidas a un enfermo de forma permanente siempre puedes encontrar un momento cuando esté dormido para relajarte.

6º. Mantén activas tus relaciones personales y sociales

Sigue en contacto con tus amigos y compañeros de trabajo. Hablar con ellos te permite seguir conectado con el mundo exterior, relajarte de tu dura labor en el cuidado del anciano y desahogarte con ellos de tu estado de ánimo y tus preocupaciones. Las relaciones sociales son un soporte esencial del que no puedes prescindir.

7º. No te auto-mediques

No tomes medicación para combatir los efectos de este síndrome sin previa prescripción de tu médico. Los antidepresivos pueden conllevar intoxicaciones graves alterando el ritmo cardíaco e incluso convulsiones. Además, ciertos medicamentos generan adicción.

8º. Recurre a un servicio de ayuda

Después de ser cuidador, cuando la persona a la que se cuidaba fallece, suele experimentarse un sentimiento irracional de culpa. El cuidador puede tener la sensación de que no ha hecho lo suficiente para cuidar al anciano, aunque esto no se corresponda con la realidad. Si te sientes en una situación de no saber cómo actuar, no dudes en acudir con algún experto que pueda escucharte, quien de seguro te comprenderá y dará los mejores consejos, recuerda que tu estado anímico es fundamental. De lo contrario el agotamiento y el desgaste pueden afectarte negativamente de por vida.

9º. Aprende a aceptar la situación del enfermo y tu propia situación

Cuando vives la enfermedad de un ser querido corres el riesgo de cuestionarte la razón de la enfermedad de tu familiar o el motivo por el que no se puede curar. Estos pensamientos negativos no sirven para nada y solo consiguen agotarte psicológicamente, frustrarte y hundirte en una depresión. Aprende a aceptar la enfermedad y céntrate en pequeñas tareas y objetivos encaminados a conseguir cada día el mayor bienestar para el enfermo y para ti mismo. Valora los pequeños éxitos del día a día y siéntete orgulloso de tu labor en el cuidado de la persona mayor.

10º. Ten expectativas realistas sobre la enfermedad de tu ser querido

Es muy posible que, pese a tus esfuerzos, la enfermedad de tu familiar vaya progresando gradualmente. Esto puede generar sentimientos de impotencia y frustración. A menudo el cuidador experimenta también una sensación de vacío y de culpa cuando fallece el ser querido. Piensa que podría haber hecho más, aun cuando se haya esforzado más allá del límite de sus posibilidades. No caigas en esa trampa mental. Sé realista, piensa que el final de la vida de tu ser querido era inevitable y que tú has hecho todo lo posible para cuidarlo del mejor modo posible, dedicándole todo tu afecto y todos tus esfuerzos.

 

PARA PODER CUIDAR, ES NECESARIO CUIDARSE PRIMERO

¿Te has sentido alguna vez como un cuidador@ quemad@?

 

 

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